Bueno, por el momento la poderosita...
En alusión a "la poderosa" con la que el ché emprendió partida hacia la revolución de las conciencias.
Después de mes y medio de estar enferma, mi bicicleta convaleció y está de vuelta conmigo. Tal vez no para hacer un viaje como el que hizo el fuser (-ok, el primer viaje del ché fue en bici- además de que no tiene el motor que tenía la de Él), pero sí para compartir los viajes conmigo por esta bella ciudad, en medio de la fauna vehícular y demás animales que la manejan.
No saben cuánto la extrañaba. ¡Con cuánta alegría cabalgamos entre largas filas de bestias motorizadas de cuatro llantas! con una gran sonrisa entre mis labios y sus rayos.
Ahora estámos listos para recorrer 16 km de ida y 16 km de vuelta de mi trabajo, para ir a casa de Megan, para compartir los paseos nocturnos con los bicitekas...


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